Testigos aseguran que una figura desconocida escapó de la policía sin dejar rastro
- Ciudad no registrada, finales del siglo XX
ARCHIVO GUAHAPEN | REPORTE NO OFICIAL
La noche estaba quieta. Demasiado quieta. Hasta que el ruido de un helicóptero rompió el aire y bañó las calles con un haz de luz blanca que se movía con urgencia. Minutos después, varios testigos afirmaron haber visto una motocicleta negra atravesar la ciudad a toda velocidad, deslizándose entre callejones y avenidas iluminadas por neón.
Al volante —según coinciden las descripciones— iba un hombre de complexión humana, vestido de negro, sin placas visibles y con una calma inquietante. No miraba atrás. No parecía huir. Parecía calcular.
Una persecución que no siguió las reglas
La policía confirmó la presencia de un operativo aéreo, aunque negó que se tratara de una persecución formal. Sin embargo, grabaciones anónimas muestran el helicóptero descendiendo peligrosamente, enfocando su reflector sobre la motocicleta mientras esta realizaba maniobras imposibles para una vía urbana común.
Los testigos hablan de algo más extraño:
luces de neón que parpadeaban al paso del motociclista, señales de tránsito que fallaban y cámaras de seguridad que dejaron de grabar justo en el momento clave.
“No era un fugitivo común”, declaró un repartidor nocturno.
“Parecía conocer la ciudad mejor que nosotros… como si ya hubiera estado aquí antes”.
El momento de la desaparición
La persecución terminó abruptamente en un túnel subterráneo. El helicóptero mantuvo la luz fija durante varios segundos. Luego, nada.
La motocicleta no volvió a aparecer. Tampoco el conductor.
Al inspeccionar el lugar, las autoridades no encontraron restos, huellas ni señales de impacto. Solo una marca oscura sobre el asfalto, con una forma que algunos comparan con un símbolo antiguo. Otros aseguran haber visto grabadas dos letras: G.H.
Un nombre que vuelve a aparecer
Este no sería el primer registro de un individuo similar. Archivos no oficiales relacionan este avistamiento con otros episodios ocurridos décadas atrás, siempre cerca de avances tecnológicos, cambios urbanos o momentos de tensión social.
La identidad del motociclista nunca fue confirmada.
Pero en círculos independientes ya tiene un nombre:
GuaHapen.
Un observador.
Un viajero.
Un archivo en movimiento.
El caso fue cerrado bajo la categoría de incidente sin explicación concluyente.
Pero la ciudad nunca volvió a verse igual bajo las luces de neón.

Excelente Historia…